
Las leyes civiles, la familia y el matrimonio serán siempre los triunfadores de los escándalos sexuales, porque, según los medios "mainstream", éstas son las instituciones calumniadas por los hombres públicos que se olvidan de su juramento en honor a ellas.
Lo único que logran estas historias mediáticas escandalosas es dañar la reputación del sexo. Siempre que hay un escándalo sexual, yo me siento apenado por el sexo. El caso del ex- gobernador demócrata Spitzer no es muy distinto al del ex-senador republicano Craig , que fue sorprendido en el baño de un aeropuerto pidiendo favores sexuales a un policía de civil, el año pasado. El senador sostuvo en su descargo que él no es gay y que tuvo deseos sexuales incoherentes. La respuesta de los medios en el caso Craig fue homofóbica. Y en ambos casos los medios masivos de comunicación social demostraron una actitud erotofóbica.
La erotofóbia es el miedo al sexo o el odio al sexo. Los escándalos sexuales públicos dejan en evidencia el odio al sexo que existe en algunos sectores de la sociedad (como por ejemplo, la derecha política moralista). La repugnancia por el apetito sexual, la extrañeza del sexo - lo instintivo es una característica propia de los actos sexuales, por eso están fuera de control y de alguna u otra manera, todos lo experimentamos - en el caso que tengamos relaciones sexuales. Actualmente el sexo no es una amenaza para mucha gente. Aunque a veces, de acuerdo a ciertas informaciones periodísticas, pareciera que es una amenaza hacia algo: esto provoca que mucha gente deje de tener relaciones sexuales.
> Against sexual scandal :: The Nation